lunes, 20 de octubre de 2008


El Niño  Misionero

Pueden ser miembros de la Infancia y Adolescencia Misionera, todos los niños y adolescentes bautizados hasta los 17 años (4 a 12 se consideran niños, y de 12 a 17, adolescentes).

*Un niño misionero:

 *Ayuda con su ofrenda económica a los niños más necesitados del mundo entero.

Comunica el espíritu misionero a otros niños y apoya los servicios misioneros de los otros grupos de su comunidad.

Colabora en las actividades misioneras de la parroquia

Se comunica con niños y adolescentes misioneros de los países de misión.

Realiza otros servicios en favor de los niños y adolescentes.

Participa en las actividades de la IAM, especialmente en los encuentros periódicos del grupo (sobre todo, si es asociado), en la Jornada anual de la IAM, y conforme a su necesidad y a sus posibilidades, en los demás servicios que ella le ofrece.    

 

SUS COMPROMISOS

Los niños de la IAM se comprometen a vivir cinco consignas desde el día en que pasan a formar parte de la Obra y, de manera especial, desde que hacen su consagración. A través de ellas, los niños recuerdan la espiritualidad cristiana, con dimensión apostólica y misionera.

 -Conozcamos al Señor: No podemos amar a Dios si no lo conocemos. Conozcámoslo escuchando su palabra y hablándole. Todo niño y adolescente aprende a vivir con El y a vivir como El. El niño misionero hace continuamente su escuela de amor con Jesús.

 -Oremos: Es necesario orar todos los días para recibir la luz, el amor de Dios y la fortaleza para cumplir nuestra misión. Jesús nos dijo que: "Donde hay dos o más reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18,20). Por eso, además de la oración personal diaria, en los encuentros de grupo, siempre hemos de tener momentos de oración para pedir por los niños no cristianos del mundo, por los niños y adolescentes necesitados, por los misioneros, y para ser fortalecidos nosotros mismos. Así, todo niño misionero se hace "contemplativo en la acción", como nuestra patrona Santa Teresita del Niño Jesús.

 -Sacrifiquémonos: El regalo que Jesús ofreció a su Padre fue su propia persona: en todo momento hizo la voluntad de su Padre, se hizo obediente hasta la muerte en cruz. Jesús nos enseña que el mayor regalo que podemos hacer a Dios es la consagración de nuestra vida, aceptando y ofreciendo los sufrimientos que se nos presenten a diario por el bien de las misiones. También el niño y el adolescente misionero, ofrecen su vida por las misiones. Con alegría y generosidad comparten su fe, comunicando la luz y el amor de Dios, dando en cada encuentro su limosna por las misiones.

 -Comulguemos: Con esta cuarta consigna, el niño misionero, aprende a participar en la Eucaristía dominical y la Reconciliación frecuente. El Cuerpo de Cristo nos alimenta y fortalece para cumplir nuestra misión. Es también un momento especial de comunión con nuestros hermanos en todo el mundo. El niño misionero se une en Jesús  a todos sus hermanos. 

 -Seamos misioneros: Hacen falta acciones y no tantas palabras, dando testimonio de amor, de paz y de la presencia de Dios en el mundo. El niño misionero se siente enviado por Jesús a ser su pequeño gran misionero. Es misionero en su familia, en el colegio, con los amigos, en la parroquia. Por sus oraciones, limosnas e interés, es también misionero más allá de sus fronteras, al estilo de San Francisco Javier.

Da testimonio con su servicio alegre, humilde, sencillo, solidario y generoso. Hace amigos para Jesús con su testimonio y palabras, y ayuda a que otros niños y adolescentes también quieran ser amigos de Jesús y misioneros para Jesús.


MODELOS

 

Jesús: el Primer Misionero, Enviado del Padre

Jesús es el modelo supremo que los niños y adolescentes deben seguir. Ser cristianos significa imitar a Cristo, pues su persona, su vida, y sus palabras, son para todos un estímulo y un modelo.

Encarnamos su amor, su obediencia, su servicio, su vida de oración, para revelar el amor del Padre a todos los hombres. Es "el modelo" por excelencia para que los niños y adolescentes lleguen a ser buenos misioneros.

 

 

María: la Primera Misionera

Ella, que es la madre de Jesús, y también nuestra madre, es el modelo en escuchar, meditar y vivir la Palabra de Dios. Nos enseña también a aceptar la voluntad del Señor, a ser humildes, sencillos y dispuestos a servir a los demás.

PATRONOS



San Francisco Javier (1506-1552)

Sacerdote Jesuita, fue el gran misionero de la India y del Japón. Su celo apostólico lo llevó a dejar su patria y a dedicarse incansablemente a la primera evangelización. Su vida de oración lo llevó a encarnar el evangelio y a integrarse completamente a la actividad misionera. Supo adaptarse a los demás. Su gran preocupación era que todos conozcan a Cristo, lo amen y lo sigan. Celebramos su fiesta el 3 de diciembre.


Santa Teresita del Niño Jesús (1873-1897)


Carmelita de clausura, quien dedicó su vida a orar por las misiones y por los misioneros. Fue un ejemplo admirable en la cooperación misionera, porque aprovechaba los sacrificios diarios y sus oraciones para ofrecerlos en bien de las misiones. Por eso decimos que es una gran misionera, aunque nunca salió de su convento. Celebramos su fiesta el 1 de Octubre.

 

Símbolos e insignias

 

El Saludo

Los niños misioneros usan un saludo muy especial: Quien dirige el saludo dice con voz fuerte: "De los niños del mundo..." y quien recibe el saludo responde: "siempre amigos!"

Cada uno levanta la mano derecha a la altura de la cabeza. Los cinco dedos representan los cinco continentes. Luego la entrelaza con el compañero formando una cadena de amor y paz.

El Escudo


El escudo presenta a Jesús enseñando, rodeado por niños de todos los pueblos de la tierra. Los niños escuchan su Palabra y saben que Jesús es su amigo y es El quien nos hace a todos hermanos. El nos envía a llevar su Palabra y Amor a todo el mundo. El escudo nos recuerda que Jesús quiere que seamos sus amigos y que hagamos amigos para El.

La Pañoleta

Los niños que se han consagrado a la IAM y entonces a la misión universal de la Iglesia, llevan la pañoleta triangular de dos colores, blanco y amarillo, como la bandera papal.

La Bandera

Como obra del Papa y de la Iglesia, en la IAM se tiene la misma bandera pontificia. Ella está compuesta de dos franjas verticales, una amarilla a la izquierda y otra blanca a la derecha, con dos llaves entrecruzadas. El color amarillo significa la riqueza de nuestra fe, y el blanco, la pureza y la santidad de vida.

Otros distintivos que se pueden usar, además de los mencionados anteriormente, y que son propios de cada grupo pueden ser:

  • el Rosario Misionero
  • una Cruz Misionera
  • una remera con el nombre del grupo, etc.

 

Como trabajamos en la iam

LA ESCUELA CON JESUS. Consideremos algunas de sus características: 

  1. La pedagogía de Jesús está centrada en su persona y en su mensaje: El es el Camino, la Verdad y la Vida. Nos enseña una verdad que nos hace libres. Es el Maestro-Amigo.
  2. La Escuela de Jesús es una escuela de amor. Jesús antes de hablar se hace amigo, comprende a la persona, la conoce, la ama, la ayuda. Jesús espera una respuesta de amigo. La manera de enseñar Jesús no es simplemente hablando, sino comunicando amor. Y eso fue lo que movió a los discípulos a quedarse con El. La primera llamada de Jesús al discípulo es a estar con El, a permanecer en Su amor, a ser amigo (cf. Mc 3,14; Jn 15). Haciéndose Su amigo se puede aprender lo que El enseña.
  3. La Escuela de Jesús se hace siempre en comunión. En comunión del discípulo con el Maestro y del Maestro-amigo con el discípulo. Es una comunión en la que Jesús hace que los discípulos entren en comunión con los hermanos. Su escuela no la realiza con cada persona aisladamente, sino que la realiza en familia, en comunión, en Iglesia.
  4. Llamó a los discípulos para enseñarles lo que les sirviera para vivir y para servir a los demás: es una Escuela para la Misión. Cada persona se hace discípulo con el fin de "hacer discípulos" para Jesús.
  5. Jesús, con los Apóstoles y los demás discípulos hizo un camino con diversos pasos. Era una pedagogía de amor continuo, no les enseñaba sólo a ratos, sino que toda la vida era de enseñanza, aprendizaje, discipulado. Es una escuela permanente, continua.
  6. Es un camino que nos llevan a ser discípulos y hacer discípulos para El. Dentro de nuestra Formación Misionera recorremos ese camino : hacemos nuestra Escuela con Jesús. Para ello, damos cuatro pasos en las cuatro áreas de la formación misionera: Catequesis Misionera, Espiritualidad Misionera, Proyección Misionera y Vida de Grupo o comunión misionera. 

Nuestro mes se divide en 4 encuentros:

  • El primer paso, en esta Escuela con Jesús, es "escuchar la Palabra" para comprender la misión. Por ello, lo llamamos catequesis misionera.
  • El segundo paso, es "vivir" la Palabra, renovando nuestra vida al estilo de Jesús; nuestro corazón, sentimientos, actitudes, opciones misioneras. Por eso, lo llamamos espiritualidad misionera.
  • El tercer paso, busca ayudar a poner en práctica la Palabra "haciendo discípulos para Jesús", enseñando lo que hemos aprendido de El, a través del testimonio, el anuncio del Evangelio y los servicios misioneros. Por eso, lo llamamos Proyección misionera.
  • El cuarto paso, aplica comunitariamente la Palabra, haciéndose "uno, en El, para que el mundo crea" (Jn 17, 21). Se trata de fortalecernos como Comunidades Eclesiales Vivas Dinámicas y Misioneras. Por eso, lo llamamos vida de grupo, o comunión misionera.
fuente: web portal misionero